lunes, 7 de junio de 2010

Fragmento/ La clase del doctor


Doctor:

Estimados oyentes y estudiantes: Quiero darles mis más sinceras expresiones de afecto a todos y en particular a los que en el futuro lleguen a ser el soporte de la salud de nuestra sociedad, dando sus primeros pasos en esta, la Cátedra de Anatomía Normal de la Facultad de Ciencias Médicas.

Ser médico implica ser mujer u hombre, hijo, hermano, padre, familiar, amigo, político, estratega, etc. Pero por sobre todas las cosas ser capaz de trabajar en la formación de cada uno con sentido profundo de la ética humana en general y de la ética médica, en especial.

La Universidad nos propone hombría de bien, solidaridad, metodología e inserción en la sociedad con posibilidad y sentido de vivir. Pero no nos equivoquemos en esta vida “nadie nos regala nada”, nuestro esfuerzo es la cuota de seguro para nuestro futuro y para el de la humanidad.[1]

Ahora si me permiten, vamos a dar comienzo a la clase de hoy estudiando el sistema nervioso. Me resulta inevitable realizar dos referencias sobre este tema, la primera es mencionar las investigaciones que en esta casa de estudios efectuó el Dr. Fracassi. Y la segunda referencia es de orden literaria: un antiguo discurso del Dr. Georg Büchner “Sobre los nervios craneales”, pronunciado en 1836 en la Société d´Histoire Naturelle en Zurich en ocasión de la inauguración de la actividad docente, del que he extraído una breve cita para leerles. Woyzeck, toma tu lugar, por favor.

“En el campo de las ciencias fisiológicas y anatómicas nos hallamos con dos concepciones fundamentales opuestas entre sí (…) La primera contempla todos los fenómenos de la vida orgánica desde una perspectiva teleológica (…).Según esa concepción, el cráneo es una bóveda artificial provista de pilares y destinada a proteger a su huésped, el cerebro; mejillas y labios son un aparato para mascar y respirar, (sale María con vergüenza)el ojo, un complicado cristal (Woyzeck se incorpora, se dirige a un rincón y orina), los párpados y pestañas, sus cortinas (El Doctor se da cuenta que Woyzeck se ha ido); sí hasta la lágrima es sólo la gota de agua que lo mantiene húmedo. (…)Por ejemplo: si el ojo ha de cumplir su función, es necesario que la córnea permanezca húmeda…. y por tanto hace falta una glándula lacrimal. ¡No hay más preguntas! ¿Cómo es posible, Woyzeck?

Woyzeck:

¿Qué pasa, doctor?

Doctor :

Te vi, te hemos visto y oído todos. Orinaste como un perro. Está muy mal…

Woyzeck:

Pero, doctor, si a uno le viene la naturaleza.

Doctor :

¡Viene la naturaleza, viene la naturaleza! ¡La naturaleza! ¡No se ha demostrado que el musculus constrictor vesicae está sometido a la voluntad? ¡La naturaleza! Woyzeck, el hombre es libre, en el hombre la individualidad se transfigura en libertad. ¡ No poder contener la orina!

Woyzeck, alcanzame el panel de láminas. (Woyzeck lo acerca)

Con respecto al pasaje del Dr. Büchner, relacionado a los pares craneales podemos observar, en esta imagen, la expresión del músculo que contrae la comisura labial, el músculo risorio. En este caso, afectado por el tétanos: la risa sardónica. (Woyzeck ejemplifica gestualemente).

En la segunda imagen observamos la expresión de la mejilla inflada por la parálisis del nervio facial. El signo del fumador en pipa.

La tercera es la mirada con la desviación del ojo hacia arriba y hacia fuera: parálisis del nervio patético. La llamada mirada patética.

(Woyzeck se muestra inquieto) ¿Tenés que orinar otra vez? Andá al baño.

Woyzeck:

No puedo, doctor.

Doctor :

¡Pero en el tacho de basura sí! No, Woyzeck, no me enojo; el enojo daña la salud, el enojo es anticientífico. Estoy tranquilo, completamente tranquilo; mi pulso está normal.

Woyzeck:

Mire, doctor, a veces uno tiene como un carácter, como una forma. Pero la naturaleza es otra cosa, la naturaleza es algo así como, no sé expresarme, como digamos…

Doctor:

Woyzeck, ¿filosofando otra vez?



Woyzeck:

(En tono confidencial) Doctor, ¿ha visto usted alguna vez la naturaleza doble? ¡Cuando el sol está en el mediodía, como si el mundo fuera a estallar en llamas, muchas veces me habló una voz horrible!

Doctor:

Tenés un “aberratio”, Woyzeck.

Todos:

Tenés una aberratio, Woyzeck

Woyzeck:

Los hongos, doctor, en los hongos está el asunto ¿Ha notado las formas que toman al crecer?…

Doctor:

Tenés la más bella “aberratio”, Woyzeck.

Todos:

Tenés la más bella aberratio, Woyzeck

Doctor:

(El doctor acerca una silla a la camilla y se sienta con una libreta en la mano)

¿Y vos qué opinás? ¿Todo bien? ¿Seguís haciendo todo como antes? ¿Afeitas al guardia de seguridad? ¿Le das el dinero a tu mujer? ¿Continúas como empleado de limpieza del Hospital? ¿Caminas 40 cuadras todos los días? (Pausa) ¿Seguís comiendo la soja?

(Reflexivo) Sos un caso interesante, Woyzeck. Acordate, siempre: cuando te mueras me gustaría embalsamarte. (Woyzeck se incorpora rápidamente)



Más adelante, si las cosas mejoran te aumentaré los ingresos. (Al público) Por hoy damos por terminada la clase. (Mientras salen) Veamos tu pulso. Bien…


[1] Extraído del discurso de Bienvenida del Dr. César Aranega a sus estudiantes en el 2005.




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