martes, 15 de junio de 2010

Catálogo/ part 2

Necrofilia argentina

Juan Díaz de Solís, sevillano él, y saleroso, se llegó hasta el Mar Dulce en febrero de 1516, cuando nada de todo esto era tal todavía. Navegaba en tres carabelas, como corresponde, y cuando unos inverecundos charrúas le hicieron señal de bienvenida, saltó presto a la orilla con su cruz y su espada para crear sin más trámites sobre las brasas de un festín.
Sus compañeros, que lo vieron transformarse pausadamente en manjar desde la nave, contaron después al mundo de los que enterraban a sus muertos que la historia argentina había empezado so forma de un asado de capitán con cuero.
(Martín Caparrós: Larga Distancia, Ed. Planeta, Buenos Aires 1992).


Aquí se trabaja con cadáveres…

“Fue un impacto muy grande porque no estaba preparado para las imágenes tan fuertes que iba a ver. El fraccionamiento del cadáver es quizás lo que más me impactó. Ver en una cuba un conjunto de miembros, cabeza, todo desarticulado. Una profunda conmoción. Ver el hombre como un rompecabezas.
Generalmente las personas que vienen a este Instituto provienen de un neuropsiquiátrico donde la vida de ellos también ha sido muy dura y ver el fin de la vida, un poco en un balde, en una cuba, es muy duro”.
(Entrevista a Juan Manuel Errecart, Secretario del Director del Instituto de Anatomía. 8/3/2005)


Acerca del proceso de Embalsamiento o “Parafinación”

El proceso comenzó con la muerte de Eva Perón.
Para exponer su cadáver durante los días que duró el funeral, el doctor Pedro Ara primero limpió su organismo. Lavó el tubo digestivo con una sonda y el intestino grueso con varias enemas. Los restos de comida son los primeros en descomponerse y por ende, en iniciar la putrefacción del cadáver.
Ara pudo haber sumergido el cuerpo en formol diluído al 40%, previo a realizar dos pequeñas incisiones en la ingle para buscar la arteria femoral, donde se le aplicaron varias inyecciones de formol.
Antes de morir, la misma Eva le pidió a su manicura que le arreglara las uñas “con el transparente de Revlon que mande a comprar”, y a su peluquero que la peinara para el funeral.


Técnica del Parafinado. Tiempo de duración: 12 meses

1º Paso: Deshidratación del cuerpo. Duración 4 meses.
Se ubica el cuerpo en una cuba de inmersión cadavérica. La deshidratación se funda en un pasaje por alcoholes que van desde el 50% hasta el alcohol absoluto al 100%. El alcohol expulsa el agua de todos de todos los tejidos del cuerpo. Luego, en un paso intermedio se elimina el alcohol y se lo reemplaza por xilol. La piel se vuelve oscura, casi negra.
2º Paso: Parafinación. Duración 6 meses.
Se coloca al cuerpo embebido en xilol en una cuba-estufa que alcanza una temperatura de 40 a 60 grados. La parafina es un producto que tiene propiedades de penetración y conservación ideales para estos tratamientos. Se utiliza una “parafina blanda” que es “como manteca que va penetrando por ósmosis en el cuerpo y lo embebe y tapa por completo”
3º Paso: Modelado y tratamiento del cabello. Duración 2 meses.
Transcurrido el tiempo el cuerpo está “encharcado”. Se lo “escurre” elevándolo a temperatura ambiente. Luego comienza el modelado del rostro, el tratamiento del cabello, uñas y demás.
(Entrevista de Marta Platía, del diario Clarín, al Dr. César Aranega. Córdoba, 2002)


Creo que si fuésemos al cielo tendríamos que ayudar a tronar.

(Woyzeck de Georg Büchner. Ed. Amauta, Buenos Aires, 1963)


Ayudante rentado

Por ley nacional todos los cadáveres que llegan al Instituto provienen de un neuropsiquiátrico. La mayoría de los que llegan acá son de Oliva.
Antes, en cambio, venían de la morgue del Clínicas. El cuerpo viene al Instituto identificado pero nadie reclama a estas personas. Nosotros le ponemos un precinto y lo identificamos.
Cuando el cadáver llega se lo pone en la mesa y, a través de una pequeña incisión, se le inyecta el preparado con formol, agua y ácido fénico y se lo deja 48 horas. Así se fija y adquiere ese color oscuro, como si lo cocinara. Después, en las cubas, pueden ver las diferencias. Lo importante es que siempre estén sumergidos para que no se malogren.
(Woyzeck, de Georg Büchner. Adaptación 2005. En base a la entrevista realizada a Verónica Donatti, adjunta rentada de la Cátedra de Anatomía)


¡Qué bella muerte!

Un asesinato magnífico, un asesinato genuino, un asesinato hermoso. Más hermoso no pudimos haberlo deseado. Hace rato que no teníamos nada así.
(Woyzeck de Georg Büchner. Ed. Amauta, Buenos Aires, 1963)


Un día te voy a embalsamar…

Durante mucho tiempo se dijo que el Mendigo, embalsamado por Pedro Ara y la pieza central del Museo, era un linyera que siempre estaba pidiendo frente al Hospital, y a quien el mismo Ara, en más de una ocasión le dijo: “Cuando te mueras, te voy a embalsamar”. Así fue que cuando el hombre murió y nadie lo reclamó, el doctor embalsamó su cabeza.
(Woyzeck de Georg Büchner. Adaptación 2005)


Los pueblos que sufren amnesias lacunares o progresivas sobre su propia historia, van dejando su fisonomía moral. Por eso hay que recordar siempre, los grandes hombres y los magnos acontecimientos.
(Norma Acerbi Cremades, Recuerdos del ayer y el hoy en el Hospital Clínicas de N. Acerbi Cremades y otros. Córdoba. Edición Museo Histórico del Hospital Nacional de Clínicas, 2003)


Había una vez un niño pobre que no tenía padre ni madre. Todo estaba muerto, y no había nadie más en el mundo. Todo estaba muerto, y entonces él fue y buscó día y noche. Y porque en la Tierra no había nadie más, quiso ir al cielo y la luna lo miraba con mucho cariño; y cuando finalmente llegó a la luna, ésta no era más que un pedazo de madera podrida. Y entonces fue al sol, éste no era más que un girasol marchito. Y cuando llegó a las estrellas, éstas no eran más que pequeños mosquitos de oro que estaban prendidos como las urracas sobre las acacias. Y cuando quiso volver a la Tierra, la Tierra era un jarrón volcado. Y el niño estaba muy solo. Y entonces se sentó y se puso a llorar, y todavía sigue allí sentado y está muy solo.
(Abuela, Woyzeck de Georg Büchner. Ed. Amauta, Buenos Aires, 1963)


Woyzeck, ¿sigues comiendo la soja?


(Fragmentos del catálogo, "Woyzeck, ¿Quieres ser más que polvo, tierra, lodo?. Travesía hacía la criatura ". Córdoba/ Argentina 2005)

Catálogo/ part 1

GEORG BÜCHNER (1813-1837)

Fue uno de los más importantes dramaturgos alemanes del siglo XIX. Durante su corta e intensa vida albergó un profundo espíritu de justicia, a la vez que mantuvo una actitud revolucionaria y compartió las ideas de la Revolución Francesa. A causa de sus actividades políticas radicales, se vio forzado a huir a Estrasburgo y Zürich, donde ejerció como profesor de medicina en la Universidad hasta el fin de sus días. En su exilio escribió ensayos de investigación sobre la anatomía comparada y la filosofía de la naturaleza del hombre y obras dramáticas como La muerte de Danton, Leoncio y Lena y Woyzeck en las que siempre está presente la pregunta por las causas íntimas y últimas del hombre.

Woyzeck es considerada una obra clásica del teatro alemán y la primera tragedia contemporánea, cuyo protagonista es un proletario. La obra está basada en un caso real ocurrido en Leipzig en 1824 cuando el peluquero J.C Woyzeck es decapitado públicamente por matar a su mujer. Este caso despertó gran polémica ya que los informes médicos solicitados por el juzgado determinaron un trastorno en la capacidad mental del acusado. Esta pieza se hizo muy conocida en el mundo por la partitura operística Wozzeck (1925) de Alban Berg.



Los nacimientos…

Al finalizar noviembre del año 2001, mientras saboreábamos un café humeante y delirábamos sobre nuevos proyectos, Jorge Díaz me propuso que investigáramos la obra Woyzeck. Sin demoras surgieron las primeras ideas generatrices: un unipersonal interpretado por Daniel Vitale, la criatura encerrada en la sala del Museo de Anatomía como sujeto de análisis, un recorrido infinito, el realismo de la crueldad, etc.

Un acontecimiento se sumaba el proyecto, el libro con la obra completa de Büchner en alemán, regalo de Roland Brus a su amigo cordobés y un detalle más que significativo, las marcas de algunas cartas importantes del autor que debía traducir.

Muchas preguntas se abrían, quizás algunas de ellas habían tenido lugar en aquel paseo por el arroyo de Unquillo, de Jorge junto a Roland y Daniel: ¿Quiénes son los masones de hoy? ¿Quiénes son los Woyzeck en Argentina? Ninguna respuesta acudió como certeza, todas eran una posibilidad como la anotación cómplice e irónica en mi cuaderno, para un amigo que tres años más tarde leyera esta frase: “Miles de cuarteteros son Woyzeck que van a buscar a sus Marías y no les importa nada de nada”.

Ana G. Yukelson

El Hospital de Clínicas abrió sus puertas el 24 de mayo de 1913. Le correspondió a un alumno fundador de la Escuela y egresado de la primera promoción de la Facultad de Medicina, el doctor Pedro Vella, organizar y poner en funcionamiento el hospital.

El proyecto arquitectónico del Clínicas tuvo como modelo el Hospital de Lugo, en Italia, uno de los más notables de Europa, que atendía a estrictas normas de higiene, a una correcta ventilación, a posibilidades de ensanchamiento y contribuía a una eficaz comunicación. El Clínicas es un Hospital polivalente de alta complejidad, en el que se realizan tareas de investigación, docencia y asistencia. Por ejemplo, en el último año, se hicieron 3.600 cirugías y se atendieron aproximadamente 400.000 pacientes.

El Hospital es una ciudad dentro de nuestra ciudad; ocupa el terreno equivalente a una manzana de extensión, cedidos por la Municipalidad de Córdoba a la Facultad de Medicina. Dispone de 16 servicios médicos, además de diversas instalaciones como comedores, lencería, carpintería, guardería para niños, museos, capilla, morgue, sótanos, túneles, etcétera. Está ubicado en medio de distintos puntos neurálgicos del funcionamiento de la ciudad de Córdoba: la zona de los bailes de la Vieja Usina y la cancha de fútbol del Club Belgrano. Además, es el primer hospital de acceso directo desde el aeropuerto internacional.

En 1996 fue declarado Monumento Histórico Nacional reconociéndose, de esta manera, su formidable trayectoria al servicio de la comunidad y el cúmulo de logros académicos, científicos y técnicos de todos los profesionales que se formaron aquí y le dieron prestigio al país y a Latinoamérica.



Yo no desprecio a nadie y mucho menos si a esa persona le falta entendimiento o cultura, ya que no está en la mano de nadie el no ser un necio o un malhechor: porque, en las mismas circunstancias, todos seríamos iguales, y porque esas circunstancias están fuera de nosotros. Y en cuanto al entendimiento, es sólo una faceta mínima de nuestra naturaleza espiritual, y la cultura, una forma, totalmente casual de ella. Quien me echa en cara ese menosprecio, afirma que yo pisoteo a alguien por ir mal vestido. Y eso equivale a trasponer un acto de barbarie, del que nadie le creería a uno capaz en lo corporal, al ámbito espiritual, donde ese acto es aún más brutal. Yo puedo tachar a alguien de estúpido sin despreciarle por ello; la estupidez es uno de los atributos generales de las cosas humanas; su existencia no depende de mí, pero nadie puede prohibirme que llame por su nombre a todo lo que existe ni que eluda todo lo que me desagrada. Ofender a alguien es una crueldad, pero el buscarle o evitarle depende de mi voluntad. Eso explica mi comportamiento frente a antiguos conocidos: yo no he ofendido a nadie y me he ahorrado mucho fastidio: si me tachan de orgulloso porque no me gustan sus diversiones ni sus ocupaciones, es una injusticia; a mí jamás se me ocurriría hacerle a nadie reproches por ese motivo. Dicen que me burlo de la gente. Es cierto, muchas veces me río, pero no me río de cómo es nadie sino del hecho de que ese alguien sea un hombre, cosa que no depende de él, y por lo tanto me río también de mí mismo, por compartir el mismo destino. La gente llama a eso burlarse, no soportan que uno haga de bufón y los trate de tú; ellos son los burlones, los detractores y los orgullosos, por buscar al bufón fuera de sí mismos. En mí, ciertamente, hay otro género de burla; pero no es la del desprecio, sino la del odio. El odio es algo tan permisible como el amor, y yo siento un odio intenso contra los que desprecian. Hay mucha gente que, porque posee una cosa nimia y ridícula llamada cultura o un peso muerto llamado erudición, sacrifica la gran masa de sus amigos a su despectivo egoísmo. El aristocratismo es el más vil desprecio del Espíritu Santo en el hombre; yo lo ataco en sus propias armas; orgullo contra orgullo, burla contra burla. Más os valdría preguntar por mí a mi limpiabotas; mi orgullo y mi desprecio por los ignorantes y pobres de espíritu encontrarían en él la mejor meta. Preguntadle a él, por favor. No me creeréis capaz de la ridiculez de mirar a nadie por encima del hombro. Yo, por mi parte, sigo confiado en haber echado más miradas compasivas a los que padecen y sufren opresión que palabras amargas a los corazones fríos y distinguidos (…)

(Carta a la familia. Georg Büchner. Giessen, febrero de 1834)



Tiempos de gloria

“Cincuenta años de diálogo fertilísimo con el pueblo mismo: con sus médicos, con sus enfermos, con sus empleados, con sus estudiantes, con sus vecinos, con su barriada, hermanados en el dolor y en la alegría de innumerables generaciones”.

¡Cuántas existencias han palpitado dentro de estos muros! ¡Cuántas vidas se han plasmado de esperanzas! ¡Cuántas vocaciones se han confirmado en este crisol hecho de la más tremenda humanidad! ¡Cuántos seres han poblado estas salas buscando alivio o el consuelo, la salud o el fin inexorable de sus días! El Hospital de Clínicas forma parte ya definitiva de la idiosincrasia de un pueblo; fue siempre el albergue de la ciencia, pero no de esa ciencia fría que sólo especula para arribar a su meta definitiva, sino de la investigación y la técnica. Por sobre todas las cosas aquí se hizo y se hace medicina con aquella dimensión humanista que eleva a la ciencia hasta la suprema jerarquía del arte, pues el arte es creación, es elevación de miras, es respeto por la naturaleza y su Creador”.

(Discurso del Dr. Abelardo Montenegro al cumplirse 50 años del Hospital Nacional de Clínicas, 1963. Historia del barrio Clínicas (I) Reportaje a la libertad de Miguel Bravo Tedín. Córdoba. Página 12).



Encontramos un excelente material fílmico con imágenes de las revueltas de los estudiantes en el Clínicas durante el período que va de los 60’ a los 80’. Se ven las huelgas, las represiones armadas, los vecinos y el barrio. A través de estas imágenes y algunos textos en off que expresan el sentido político del hospital y su historia, se habla de la historia Argentina.

El concepto de tiempo cíclico, como el de una historia repetida. La fatalidad de la historia que siempre vuelve. El carrusel del país.

(Registro 11/3/2005)



Al Hospital Nacional de Clínicas

¡Oh mi viejo hospital, tener quisiera

Elocuente la voz y más vehemente,

Para dejar que el futuro enalteciera

Lo que anhelo exaltar en el presente!

Inmenso y luminoso me parece

De tus columnas encenderse un mito,

En un templo divino en que florece

Un amor que en tu altar se torna rito.

Yo bebí como otros toda ciencia

En tu pródigo seno do se forma,

La febril juventud que con su esencia

Bulle airosa y feliz mientras te colma.

Tú nos viste llegar con paso incierto

El día primero de nuestra carrera,

Mas hiciste que el triunfo fuera cierto

Y fecunda en acción toda la espera.

En los días de guardia, parecías

Mantenerte alerta omnipotente

Y en el novel oído nos decías,

El camino a seguir inteligente.

Las puertas del quirófano se abrieron

Con su arte precioso y delicado,

Y con hábil pericia, esculpieron

En los dedos oficio tan amado!

Servidor nos hiciste del hermano

Con el apostolado de la medicina,

Y el corazón por ti fue más humano

Por la noble misión que es tan divina!

¡Cuántas mentes preclaras has formado

En tu copa tan llena que enaltecen,

A tu nombre magno que embriagado

Es padre de varones que engrandecen!

Tus gradas tan gastadas por los pasos

Se los que llegan a ti por el consuelo,

Son las mismas pisadas por nosotros

En el diario luchar por nuestro anhelo.

Tus puertas como el roble, fuertes

Son ejemplo vivo de la fortaleza,

Al trasponerlas nos sentimos rientes,

Huyendo de nosotros la flaqueza.

Silenciosas tus salas arrebatan

Por esa abnegación que anidan,

Y en exaltada suavidad desatan

La urna de piedad que abrigan.

Tus paredes vetustas tienen vida

Y arrugadas están por el desvelo,

Por saber compartir la despedida,

Los dolores y penas en el suelo.

Tú mi viejo Hospital, eres regazo

Del pobre, del enfermo y desvalido,

Y tus salas benditas el abrazo

Donde encuentra calor, hasta el perdido!

Y también tu jardín tiene ternura

Porque crece la rosa más ardiente,

O la hierba silvestre se hace pura

Acunada a la sombra de tu frente.

La solemne oración de las Hermanas,

Se eleva por la tarde estremecida

Y renace de luz por las mañanas,

Para llamar la Fe, si está dormida.

Y los enfermos van a la Capilla

Donde nace la férvida esperanza,

Volviendo con un alma sin mancilla

Que sana donde el médico no alcanza!

Es por eso que el cielo que te cubre

Pareciera más límpido y grandioso,

Dios hará que el sol siempre te alumbre,

¡Oh mi viejo Hospital, por lo glorioso!

Norma Acerbi Cremades


Registros del proceso

En una segunda instancia del ensayo cambió totalmente el planteo. Ahora Daniel tenía que interactuar con la realidad concreta. En el patio del hospital había un grupo de obreros que estaban cuidando los materiales de la construcción. Daniel se presentó y se unió a la situación de los trabajadores. Tuvimos oportunidad de verlos, escucharlos y rescatar rasgos de los otros Woyzeck.

Luego, un camión inmenso con el nombre de “El bebé” en la tapa trasera, entró al patio cargado con muchos albañiles que desfilaron para nosotros sin saberlo. Cascos amarillos, botas de goma y pantalones rotos y sucios, pasaron de ida, a una habitación del instituto. De regreso, lo hicieron con nuevas ropas limpias, el pelo mojado y peine en mano. Uno de los capataces del malón nos dijo: “Estos trabajan por 220 pesos al mes desde las siete de la mañana hasta las ocho de la noche para llegar al fin de semana con algo (…) Él se levanta a las 4:30 de la mañana, agarra la bicicleta y hace 18 kilómetros para llegar acá. Cada día, ida y vuelta.” (Registro 24/2/2005)



Roland trajo una noticia del diario que relataba el accidente que le causó la muerte a un obrero que se apoyó sobre una pared aún fresca del edificio en construcción en el que trabajaba.

Cuando Daniel les leyó la noticia al capataz y al cuidador del obrador, no hubo asombro. Los rostros permanecieron siempre neutros. “Es común eso”, dijo uno refiriéndose al obrero accidentado. “Es así. No te podés quejar (…) No hay tiempo para lágrimas. Los muchachos siguen trabajando (…) Ni siquiera la viuda cobra el seguro. Es así (…) El que más trabaja menos gana (…) Y bué, la vida es así”.

No hubo autocompasión. Todo hueco. Un peligro que corre por debajo de los pies. Paredes, pisos y techos suenan a vacío. Alguien preparó mal la mezcla.

(Registro 25/2/2005)



La naturaleza doble

¡Damas y caballeros! Pasen y vean ustedes a la Criatura tal y como Dios la formó: nada, nada de nada. Vean ahora el arte: anda derecho, lleva remera, pantalón, zapatillas y porta un revólver. ¡Pasen, señores! ¡Empieza la función, el comienzo del comienzo va dar comienzo inmediatamente! Vean los adelantos de la civilización. Todo progresa, el caballo, el mono, el canario. Comienza la representación. Caballeros, este animal que ven ustedes aquí, es miembro de todas las sociedades científicas, es profesor de nuestra universidad, donde los estudiantes aprenden con él. (Al ratón) Eso era el raciocinio simple. Piensa en el raciocinio doble ¿Qué haces cuando piensas el raciocinio doble? ¿Hay algún burro entre los miembros del docto público aquí presente? (El ratón sacude la cabeza) ¡Observen ustedes el raciocinio doble! Si no es una bestia con inteligencia, es una persona. Un ser humano, un ser humano animal y sin embargo un bruto, una bestia. Observen este bruto sigue siendo naturaleza, naturaleza en estado puro. Aprendan de él. Pregunten al médico. Se dice, hombre sé natural estás hecho de polvo, tierra, lodo ¿Y tú quieres ser más que polvo, tierra, lodo?

(Pregonero, Woyzeck de Georg Büchner. Adaptación 2005)



Esto no es un aviso para solicitar la caridad pública, es un toque de alarma para dar a conocer el verdadero caos sanitario.

Cada día la tuberculosis sustrae vidas por valor de $144.000 – cada semana la tuberculosis lleva vidas por el valor de $10.080.000 – cada mes la tuberculosis arrebata vidas por $43.200.000 – cada año la tuberculosis resta a la economía nacional la fantástica cifra de $525.600.000.

¿Cuál sería la estadística real si se hubiera aplicado la vacuna pueyo desde hace cinco años?

Le pedimos al director de salud pública la vacuna pueyo

Si no la tenemos para el 24 de setiembre de 1945 a las 6 horas todos los hospitales del país.

Declaran la huelga de hambre para morir por nuestra propia cuenta.

(Documento del Museo Histórico del Hospital Nacional de Clínicas)



El día es largo, Francisco y uno puede ver mucho mientras tenga dos ojos y no esté ciego y el sol brille.

(María, Woyzeck de Georg Büchner, Ed. Amauta, Buenos Aires 1963)



“Cuanto más alto es el grado del realismo pretendido, más grande es la necesidad de indicadores externos de que se trata de arte y no de realidad”.

(Arthur C. Danton: La transfiguración del común. Una filosofía del arte, 1984)



(Fragmentos del catálogo, "Woyzeck, ¿Quieres ser más que polvo, tierra, lodo?. Travesía hacía la criatura ". Córdoba/ Argentina 2005)

lunes, 14 de junio de 2010

Voces/ Prensa

Un teatro con vitalidad
"Woyzeck", un cruce entre la ficción y la realidad cordobesa



Otra cara, otra historia

Una experiencia particular que se suma al festival es "Woyzeck ¿quieres ser más que polvo, tierra, lodo?", a partir de "Woyzeck", de George Büchner. La propuesta cruza espacios, estilos y hasta creadores. La idea y dirección son del alemán (residente en Córdoba) Roland Brus, la dramaturgia es de la cordobesa Ana Yukelson, el protagonista es el actor santafecino Daniel Vitale y el video está producido por otra alemana, Lili Tezner.
El proyecto se desarrolla en el Hospital de Clínicas, un ámbito magnífico por su enorme construcción y su trabajo de servicio en la comunidad. Además un lugar cargado de historias y por la historia. Este fue un foco de resistencia de los estudiantes en tiempos del Cordobazo -en los 60- por ejemplo. Allí, en sus túneles, se dice que se refugiaron miembros del ERP en los años 70. Y si vamos más atrás, en ese mismo lugar el médico Pedro Ara, el mismo que embalsamó el cuerpo de Eva Duarte, realizó algunas experiencias de la misma índole. Concretamente embalsamó la cabeza de un mendigo que día tras día pedía limosnas en la puerta del hospital.
Roland Brus saca a Woyzeck de la estructura de Büchner y lo traslada a ese hospital. Junto a los espectadores el personaje recorre las instalaciones y va develando miserias y virtudes de unas épocas de esplendor y las enfrenta con las crisis contemporáneas. Ingresar en cada espacio del hospital es conmovedor, a veces, como cuando se visita el Museo de Anatomía o las salas de disección de cadáveres. Actores, médicos y estudiantes de medicina acompañan en el trayecto y también participan de las acciones. El propio director de la institución, César Aranega, juega con Woyzeck algunas escenas.
Woyzeck, considerado por los alemanes como el primer proletario que llega a escena, se ubica en esta Argentina como posible cobayo de prueba para servir después al poder. Acaso ¿la cabeza embalsamada de aquel linyera en manos Ara no fue un paso determinante para que Juan Domingo Perón llamara al médico y le propusiera embalsamar el cuerpo de su esposa muerta?". Con aquella cabeza en escena -hoy pieza de museo- se cierra el espectáculo y, sin dudas, se abre la historia.

Carlos Pacheco, LA NACION











Sobre los que son nadie en un país

Una de las propuestas teatrales más atractivas que ofrece la grilla del V Festival Internacional de Teatro Mercosur es la versión del joven director alemán Roland Brus de Woyzeck, de Georg Büchner, un clásico del siglo XIX presentado a modo de recorrido por el interior del Hospital Nacional de Clínicas de la capital cordobesa.

Cecilia Hopkins, Pagina 12


Los múltiples rostros de una fiesta teatral

En esa misma línea, donde el documento irrefutable puede entablar diálogo con la ficción más imaginativa, se anotó otra experiencia formalmente muy lejana a aquélla. Una puesta del “Woyzeck” de Büchner en el mítico, descascarado y apasionante Hospital Nacional de Clínicas. “Woyzeck: ¿quieres ser más que tierra, polvo, lodo?”, tal el título completo del espectáculo dirigido por Roland Brus, es una co-producción cordobesa-alemana. Supone una experiencia multidisciplinaria, que inquieta con datos científicos, apuntes biográficos e ironías políticas.
El espectador, en tránsito durante casi dos horas, es guiado por los andariveles de la duda y el morbo, en tanto el pobre Francisco Woyzeck (en la muy buena performance de Daniel Vitali), empleado multiuso del hospital, nos conduce simultáneamente hasta el clímax de su desgracia. Hernán Rossi, jugando al guía hospitalario, se erige sobre una extraña virtud: la de disimular su condición de actor con una estupenda actuación.
Aún cuando la historia de Woyzeck por momentos se debilita (sobre todo durante los juegos dramáticos con su mujer María), el recorrido no deja de ser apasionante, con un final a la altura del sitio escogido, del título elegido y de las dos líneas narrativas que en buena parte se habían mostrado paralelas e indiferentes entre sí.

Fausto J. Alfonso, Diario de los Andes


















En los pasillos, salas de disección y jardines del Hospital Nacional de Clínicas, el director alemán Roland Brus concretó en Woyzeck, ¿quieres ser más que polvo, tierra, lodo?, una inquietante adaptación del texto de Georg Buchner aludiendo también a la historia de la institución y a las luchas políticas generadas en su interior.

Cecilia Hopkins, Pagina 12


Viejos hospitales

Dos puestas en escena coinciden en espacios de características similares: hospitales, viejos hospitales. Durante el Festival Internacional de Teatro del Mercosur, 57 beds, la obra que dirige la danesa Signa Sorensen, y Woyzeck, la versión del alemán Roland Brus, toman como escenario al Hospital Español y el Hospital de Clínicas, respectivamente (...)

Mientras tanto, el proyecto de Brus, que ya conocimos meses atrás en el Clínicas, mezcla varias líneas: el presente activo de la institución con el edificio decrépito; los datos sobre el Museo de Anatomía, el mendigo embalsamado y la ficción de la obra teatral de Georg Büchner, repartida en pabellones y patios.Brus también alude al barrio de la revolución estudiantil, a la épica del lugar. Coincide con 57 beds en el carácter de performance y la relación con el público, planteada con un espacio de exclusión virtual, el que queda entre el intérprete y la respiración del espectador. La crítica del sistema de salud no se enuncia en Woyzeck; es un agregado que el público pone junto al juego de esa historia del peluquero que mató a su mujer; al “Francisco” que realiza todo tipo de tareas en el hospital.
Al entrar al Español, la impresión es otra. Las ruedas de la fortuna de Sorensen cambiarán la fisonomía de ese lugar abandonado, el anciano que, se intuye, alguna vez fue bello y próspero. Córdoba descubre espacios gracias al arte.
Muchos caminan las galerías del Clínicas, pero es un espacio que cobra nuevo sentido cuando el equipo del Instituto Goethe arma las postas de la historia, desde el hall de entrada a los antiguos piletones de disección.
Sorensen y Brus se apropian de lugares históricos y obligan, tangencialmente, a realizar un ejercicio de la memoria. La anécdota de la representación resulta efímera, si se la compara con el enorme beneficio para el espectador que participa en una historia mayor, con sólo caminar sobre las baldosas gastadas.

Beatriz Molinari, La Voz del Interior


Woyzeck y su tango de hospital

En la mejor tradición del teatro documentario el personal del hospital cuenta la historia de Woyzeck. El pobre soldado de Büchner, Woyzeck, dominado por fuerzas ajenas, explotado, perseguido, tirado a la tristeza de una realidad sudamericana de hoy...

Un guía, una visita por el hospital argentino Hospital Clínicas en Córdoba. Woyzeck tratado como drama de muchas estaciones, donde un público de aproximadamente 50 personas recorre los senderos del edificio que poco a poco se derrumba, el revoque se está cayendo de los techos lentamente, el equipamiento técnico parece ser completamente anticuado, y puede pasar que en los baños uno es recibido por un sapo saltando del inodoro. Hoy queda poco para advertir del hecho que antes este hospital era un espacio de medicina y ciencia internacionalmente reconocido. El Woyzeck de Georg Büchner como ayudante de un hospital que está en el mismo estado de decadencia que el país.

Deutschlandfunk, Kultur heute, Alemania






Un homenaje al humanismo de la medicina

La recreación del mundo de Woyzeck resultó anoche una vital experiencia (...) La versión local de la famosa obra de Georg Büchner resguarda su hondo dramatismo y profundo sentido humano.
El Coro del hospital aporta su canto a la puesta. Y es una buena sorpresa la clase del doctor César Aranega (director del hospital), conjugando buena actuación y convicción en su rol de profesor.
El recorrido a través de las distintas estaciones va acumulando lentamente una tensión dramática que se libera al final...Ese final es un descubrimiento para el espectador y una posibilidad de reencontrarse con un material de su ciudad, en un contexto artístico, siempre novedoso.

Verónica Molas, La Voz del Interior



Nuestros Woyzecks

Las escenas en el viejo hospital escuela (...) son una bocanada de teatro político que nos hace reflexionar sobre el lugar de la salud pública hoy. Una puesta con un estilo de profunda introspección psicológica y filosófica que hace que cada espectador busque en su interior y pregunte sobre su existencia.

Carolina Klepp, SOS País










Aventuras de un alemán en el Hospital de Clínicas

Lo interesante es que para la recreación de esta producción que se estrenará en Córdoba, y que cuenta con el auspicio del Instituto Goethe, sus realizadores y participantes partieron de una serie de cuestionamientos sobre quiénes serían, en nuestro país, los “Woyzeck” de hoy, llegando a interesantes conclusiones que nos permiten indagar sobre la naturaleza humana desde diversas perspectivas, con un estilo sugerente y realista.

Fernanda Pérez, La Manana













La obra que bajo el hedor de la morgue va en busca de interpelaciones esenciales...

Participar en ella –ir a verla y verse inmerso en un paisaje de espanto sin nunca llegar a saber qué es lo que realmente está pasando alrededor- enfrenta al espectador a la trágica pregunta que moviliza la dramaturgia de Roland Brus y que se oye como un susurro al fin inevitable: “Y tú, ¿quieres ser más que polvo, tierra, lodo?”.

Emanuel Rodríguez, Clarín Cultural Ñ, Buenos Aires


Georg Büchner - esa criatura maltradada - ese Woyzeck, que finalmente mata en su locura, de una puñalada, a su María. Woyzeck, como habitante de una Argentina que se encuentra completamente derrumbada desde la crisis económica del 2001.

Woyzeck como ayudante de un hospital que está en el mismo estado de decadencia que el país. Woyzeck que limpia los pisos y las ventanas, que pasa con una camilla por el pasillo. Woyzeck que se acerca por uno de los patios con ese raro caminar como si fuera perseguido.


Todavía es auxiliar en esta planta aunque ya podría ser uno de los cadáveres expuestos aquí para examinar. Un marginado, un loco, un asesino de su María, uno que habían confinado a psiquiatría, y en el momento de su muerte no se presentó nadie para enterrarlo, uno que ahora se convierte aquí en material, en carne de la cual se puede aprender. "Los muertos les enseñan a los vivos" está escrito en latin en el dintel de la sala.

Pero todavía este Woyzeck está vivo, observado tanto por el público como por los estudiantes y su profesor Aranega, el director del Instituto de Anatomía, que hace ahora del doctor de Büchner.

Esto es lo que convierte el teatro de Roland Brus en algo especial. Brus incluye las biografias de sus actores, sobre todo de los no-actores, y - modificando este material biográfico - nunca se pierde en un gesto consternado. En el proceso lo último que trata de hacer es convertir por la fuerza a los no-actores en actores amaestrados, sino todo lo contrario. Justamente en su desconocimiento actoral Brus les deja ser lo que son: personas.










Brus trabaja con documentos, con intervenciones de video, con sonidos originales comprobando así el carácter realista de su teatro. Al mismo tiempo, el director busca lugares ejemplares, que por su propio emblema provocan más historia e historias en la conciencia del espectador de lo que jamás podría lograr un decorado de escenario convencional. Una cárcel, una colonia de huertas familiares, un banco sanguíneo en Berlin o - ahora - un hospital en Argentina.

Sven Ricklefs, Bayrischer Rundfunk, Kulturjournal, Alemania.

lunes, 7 de junio de 2010

Fragmento/ Sala de diseción







Ayudante rentado:

Cuando el cadáver llega a la mesa de disección es un momento de emociones fuertes. Vienen con todas sus pertenencias y riquezas que se reducen, en el mejor de los casos, a un ambo todo raído, un cigarrillo, una moneda, una carta con palabras sin sentido. Cuando trabajamos no tenemos la costumbre de mirar el rostro pero, es un rostro dolido que refleja la vida que ha pasado, se nota la intemperie, el dolor del alma.

El cuerpo viene al Instituto identificado, pero nadie reclama a estas personas… Nosotros le ponemos un precinto y lo identificamos.

Estudiante II:

¿Y cómo seguimos con las prácticas?

Ayudante rentado:

Bueno chicos, la semana que viene tienen que anotarse en una comisión de trabajo para comenzar con las técnicas de disección. Eso sí, primero van a tener que pagar el derecho de piso pelando huesos…

Todos:

¡¿Todos?!

Ayudante rentado:

Sí, todos. ¡Vos también Woyzeck!

Guardia de seguridad:

¡Qué cara hombre! Bueno no tiene que ser precisamente un pelo en la cama, pero si te apurás a lo mejor encontrás en la esquina a uno en un par de labios (Todos ríen).

Estudiante I:

Me contaron que hace tres meses vino una pareja de ancianos con una cédula notarial donde dejaban constancia que ofrecían sus cuerpos para que fueran estudiados.

Estudiante Pregonero:

(Señalando el cartel) “Mortus docent vivus”. Los muertos enseñan a los vivos. (Escribe en el pizarrón: ¡Qué bonito es el mundo! Vote Lista 27. Sus derechos serán respetados)

Estudiante rentado:

Cuando el cadáver llega, se lo pone en la mesa y a través de una pequeña incisión se le inyecta el preparado con formol, agua y ácido fénico y se lo deja 48 horas. Así se fija y adquiere ese color oscuro, como si lo cocinara. Después en las cubas pueden ver las diferencias, lo importante es que siempre estén sumergidos para que no se malogren.

Woyzeck tira una bandeja.


Estudiante II:

Woyzeck, andá con más cuidado o sugeriremos que te lleven a Oliva y … después te tendremos aquí en la mesa del práctico…

Estudiante I:

No creo que lo reclame nadie. (Pausa) . Me dijo el adjunto que no son muy pesados, entre 80 y 90 gramos, y que lo difícil es engancharlos correctamente.

Estudiante rentado:

Por el momento sólo los que tenemos más experiencia hacemos ese trabajo. Actualmente ingresan pocos cadáveres, 3 por año y no podemos permitir que ocurran errores.

Estudiante Pregonero:

(Escribe en el pizarrón: Quiero hacer un agujero en la naturaleza. Todos juntos. Lista 27)

Estudiante I:

¡Eh! Woyzeck, alcanzame el cuchillo para esta pierna que ya no corre tan rápido como las mujeres que van a La Carlina. (Pausa) Hace poco vieron correr a una morocha…



Estudiante II:

A una morocha de labios rojos…

Estudiante I:

A una morocha de labios rojos a los brazos de un cafishio que sólo le paga con especies o artículos de lujo (tocándose sus orejas como si llevara aros).

Estudiante pregonero:

Me huele, me huele a carne humana.

Estudiante rentado:

Woyzeck, para mañana tené listo los preparados de Araujo y Flores. Recordá que son miembros inferiores. No te olvides de los guantes.

Fragmento/ La clase del doctor


Doctor:

Estimados oyentes y estudiantes: Quiero darles mis más sinceras expresiones de afecto a todos y en particular a los que en el futuro lleguen a ser el soporte de la salud de nuestra sociedad, dando sus primeros pasos en esta, la Cátedra de Anatomía Normal de la Facultad de Ciencias Médicas.

Ser médico implica ser mujer u hombre, hijo, hermano, padre, familiar, amigo, político, estratega, etc. Pero por sobre todas las cosas ser capaz de trabajar en la formación de cada uno con sentido profundo de la ética humana en general y de la ética médica, en especial.

La Universidad nos propone hombría de bien, solidaridad, metodología e inserción en la sociedad con posibilidad y sentido de vivir. Pero no nos equivoquemos en esta vida “nadie nos regala nada”, nuestro esfuerzo es la cuota de seguro para nuestro futuro y para el de la humanidad.[1]

Ahora si me permiten, vamos a dar comienzo a la clase de hoy estudiando el sistema nervioso. Me resulta inevitable realizar dos referencias sobre este tema, la primera es mencionar las investigaciones que en esta casa de estudios efectuó el Dr. Fracassi. Y la segunda referencia es de orden literaria: un antiguo discurso del Dr. Georg Büchner “Sobre los nervios craneales”, pronunciado en 1836 en la Société d´Histoire Naturelle en Zurich en ocasión de la inauguración de la actividad docente, del que he extraído una breve cita para leerles. Woyzeck, toma tu lugar, por favor.

“En el campo de las ciencias fisiológicas y anatómicas nos hallamos con dos concepciones fundamentales opuestas entre sí (…) La primera contempla todos los fenómenos de la vida orgánica desde una perspectiva teleológica (…).Según esa concepción, el cráneo es una bóveda artificial provista de pilares y destinada a proteger a su huésped, el cerebro; mejillas y labios son un aparato para mascar y respirar, (sale María con vergüenza)el ojo, un complicado cristal (Woyzeck se incorpora, se dirige a un rincón y orina), los párpados y pestañas, sus cortinas (El Doctor se da cuenta que Woyzeck se ha ido); sí hasta la lágrima es sólo la gota de agua que lo mantiene húmedo. (…)Por ejemplo: si el ojo ha de cumplir su función, es necesario que la córnea permanezca húmeda…. y por tanto hace falta una glándula lacrimal. ¡No hay más preguntas! ¿Cómo es posible, Woyzeck?

Woyzeck:

¿Qué pasa, doctor?

Doctor :

Te vi, te hemos visto y oído todos. Orinaste como un perro. Está muy mal…

Woyzeck:

Pero, doctor, si a uno le viene la naturaleza.

Doctor :

¡Viene la naturaleza, viene la naturaleza! ¡La naturaleza! ¡No se ha demostrado que el musculus constrictor vesicae está sometido a la voluntad? ¡La naturaleza! Woyzeck, el hombre es libre, en el hombre la individualidad se transfigura en libertad. ¡ No poder contener la orina!

Woyzeck, alcanzame el panel de láminas. (Woyzeck lo acerca)

Con respecto al pasaje del Dr. Büchner, relacionado a los pares craneales podemos observar, en esta imagen, la expresión del músculo que contrae la comisura labial, el músculo risorio. En este caso, afectado por el tétanos: la risa sardónica. (Woyzeck ejemplifica gestualemente).

En la segunda imagen observamos la expresión de la mejilla inflada por la parálisis del nervio facial. El signo del fumador en pipa.

La tercera es la mirada con la desviación del ojo hacia arriba y hacia fuera: parálisis del nervio patético. La llamada mirada patética.

(Woyzeck se muestra inquieto) ¿Tenés que orinar otra vez? Andá al baño.

Woyzeck:

No puedo, doctor.

Doctor :

¡Pero en el tacho de basura sí! No, Woyzeck, no me enojo; el enojo daña la salud, el enojo es anticientífico. Estoy tranquilo, completamente tranquilo; mi pulso está normal.

Woyzeck:

Mire, doctor, a veces uno tiene como un carácter, como una forma. Pero la naturaleza es otra cosa, la naturaleza es algo así como, no sé expresarme, como digamos…

Doctor:

Woyzeck, ¿filosofando otra vez?



Woyzeck:

(En tono confidencial) Doctor, ¿ha visto usted alguna vez la naturaleza doble? ¡Cuando el sol está en el mediodía, como si el mundo fuera a estallar en llamas, muchas veces me habló una voz horrible!

Doctor:

Tenés un “aberratio”, Woyzeck.

Todos:

Tenés una aberratio, Woyzeck

Woyzeck:

Los hongos, doctor, en los hongos está el asunto ¿Ha notado las formas que toman al crecer?…

Doctor:

Tenés la más bella “aberratio”, Woyzeck.

Todos:

Tenés la más bella aberratio, Woyzeck

Doctor:

(El doctor acerca una silla a la camilla y se sienta con una libreta en la mano)

¿Y vos qué opinás? ¿Todo bien? ¿Seguís haciendo todo como antes? ¿Afeitas al guardia de seguridad? ¿Le das el dinero a tu mujer? ¿Continúas como empleado de limpieza del Hospital? ¿Caminas 40 cuadras todos los días? (Pausa) ¿Seguís comiendo la soja?

(Reflexivo) Sos un caso interesante, Woyzeck. Acordate, siempre: cuando te mueras me gustaría embalsamarte. (Woyzeck se incorpora rápidamente)



Más adelante, si las cosas mejoran te aumentaré los ingresos. (Al público) Por hoy damos por terminada la clase. (Mientras salen) Veamos tu pulso. Bien…


[1] Extraído del discurso de Bienvenida del Dr. César Aranega a sus estudiantes en el 2005.